Ha llegado un momento en el que no sé hacia dónde tengo
que fijar mi rumbo para avanzar. Siento que no he logrado mis metas, pero tampoco
tengo claro cómo salir de casa para empezar a ir a por ellas. Siento que quiero
echar a correr aunque sea a ninguna parte. Cambiar lo que hasta ahora he
andado, pues desandando el camino quizá encuentre cada una de las cosas que he
ido haciendo mal. Y quizá, sólo quizá, el futuro próximo me regale un buen
resurgir.