Nadie me va a entender nunca. Nadie de mi alrededor ha vivido lo que yo. No saben lo que sufren las familias que ha sido señaladas al azar. Miles y miles.
Familias que tienen una escalera más que el resto, una más que “los normales”. Y pocos pueden subir algo, apenas nada.
Y de entre esos pocos, los que se quedan a mitad, son menos aún. No digo ya los que llegan casi al final. Digo casi porque es una escalera en la que no se puede llegar hasta arriba. Esa familia nunca podrá ser “normal”.
Y entre esos pocos que se quedan a mitad o más arriba está mi familia, estamos por él. Él es lo mejor de mi vida, por difícil que pueda llegar a ser. Él es diferente aunque no lo aparente. Él no se sabe las tablas de multiplicar. Hasta hace poco no hablaba, y lo que habla ahora muchas veces no tiene coherencia. A diferencia de la mayoría de hermanos, no nos peleamos. Tampoco he jugado con él nunca a las cartas, él no puede. No tiene amigos, ¿quién quiere ser amigo de alguien que no sabe lo que es un secreto, ni sabe jugar a nada?
Se comporta como un niño de cuatro años, aparenta 12 y sin embargo hoy ha cumplido 10 años. Él sabe que es su cumple, ¿pero de qué le sirve si no sabe cuánto es 3x2?
Siempre ha dependido y dependerá de alguien, porque no sabe ducharse ni vestirse ni ir al baño por sí solo. Da mucha rabia ver cómo le tratan en algunas ocasiones, cuando él se sale del límite de lo “normal”.
Pero en realidad, que le miren con cara rara le da igual, y a mí también, porque sé, que como él no hay nadie en este puto mundo que le trata así.
Habla, algo rarísimo. Por lo que, aún siendo como es, tiene suerte. Y yo sé que tengo suerte.
Él nunca va a ser normal... pero sé que es el mejor autista del mundo.
FELICIDADES LUIS. No te cambiaría por ningún hermano, y mucho menos uno "normal". Gracias por ser ÚNICO y DIFERENTE.

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